Carnaval del Perdón en Valle De Sibundoy (Putumayo)


Hoy en día, El Carnaval del Perdón se resiste a las influencias del nuevo mundo, sin embargo, se está posicionando como un auténtico atractivo cultural representado en un carnaval donde abunda el contenido cultural y folclórico de esta región.

Sibundoy o Valle de Sibundoy en el departamento del putumayo es el lugar donde se conmemora el Carnaval del perdón o el Día Grande. Celebrado todos los años en el mes de febrero, este carnaval es un ritual de reconciliación con el prójimo y un acto de agradecimiento a la madre tierra por los frutos brindados durante el año anterior.

En este carnaval se podrán encontrar ofrendas, bailes, cantos, gritos y un llamativo desfile en el que se utilizan prendas coloridas y coronas de plumas elaboradas por las comunidades Indígenas: Inga y Kamëntsá.

El carnaval del perdón, declarado Patrimonio cultural de la humanidad en el año 2012, inicia con una gran caminata donde participa tanto la etnia local como los grupos foráneos, la caminata viene acompañada de danzas que al sonido de tambores, flautas, armónicas y collares de semillas llegan al parque principal de Sibundoy, en donde se bendicen las varas de mando de los jefes indígenas.

Otra parte de esta celebración es la Ceremonia de las Flores, este acto rinde homenaje a los dirigentes y personas destacadas de la comunidad, son ofrendados con adornos florales que se consideran símbolo de la renovación de los votos para la convivencia entre los dos pueblos.

 

Leyenda e historia del origen del Carnaval

“Betiyeguagua significa en Kamëntsá e Inga “Hijo del Árbol” y es un personaje mítico de donde devienen los Kamëntsá actuales. Betiyeguagua fue castigado por la Madre Tierra y azotó al Valle de Sibundoy con un terremoto, que llevó a que se secara la gran laguna que existía. Betiyegua tuvo que exigirle a uno de sus nietos, quien provocaba los desórdenes en la comunidad porque dañaba y quemaba la naturaleza, que realice un viaje hasta el Cerro Patascoy a pedir perdón para que la Madre Tierra se tranquilice. El nieto regresó con un acompañante, el hijo de la Madre Tierra. Se llamaba Klestrinyé y su misión fue enseñarles las artes de la alegría. El les enseñó todo lo relacionado con la música, el baile y los vestidos. Cuando todos aprendieron a vestirse de colores, a tocar flautas, bombos y cachos, a cantar y a gritar de contentos, Klestrinyé ordenó que un día al año se debe festejar y agradar a los dioses. Ese día bailaron, cantaron y tomaron chicha hasta quedar dormidos por caminos y veredas. Klestrinyé dijo: “ese día se llamará en adelante Besknaté, el Día Grande, fiesta de la alegría y el perdón”. Cuentan que Klestrinyé murió en esta tierra y en su tumba nació un árbol cuyas flores abundantes y de múltiples colores, se utilizaron para perdonarse y alegrarse ese día que Klestrinye florecía”.

Esta fiesta de gran colorido, y espiritualidad es un ejemplo del importante valor que nuestros pueblos indígenas le dan a la tierra que pisan, la alegría de la música y la algarabía denotan el folclor de los indígenas encéntrales que vivieron en los valles de lo que hoy se conoce como el departamento del putumayo.

Hoy en día esta celebración aún se resiste a las influencias del nuevo mundo, sin embargo, se está posicionando como un auténtico atractivo cultural representado en un carnaval donde abunda el contenido cultural y folclórico de esta región.

Actualmente miles de turistas están eligiendo este destino y prefieren disfrutar de este maravilloso rincón de Colombia.
 


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